Haciendo barbecho para recibir la Palabra de Dios

Octubre 2016

Emilio Quesada - 02.10.2016

TEXTO CENTRAL: OSEAS 10:12

Oseas 10:12

"Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia."

¿Qué era el barbecho en la cultura hebrea?

Era una costumbre judía donde se preparaba el terreno para así poder sembrar. Si lo traemos a nuestro contexto es el acto que realizan los dueños de las fincas cafetaleras, que al terminar la cosecha del año, empiezan a prepararlo, lo podan, lo abonan y demás con el fin de que al sembrar nuevamente puedan recibir buen fruto.

El profeta Oseas utilizó repetidamente ilustraciones acerca de los campos y las cosechas, en la porción anterior hace referencia a una tierra que ya está lista para recibir la semilla. Ya no esta dura, ni llena de piedras, sino que ha sido preparada cuidadosamente y está disponible.

¿Cómo está su vida? ¿Ha sido preparada para recibir la palabra de Dios?

Si le has permitido a Dios arar el suelo duro de tu corazón, reconociendo tus pecados y aceptando su perdón, entonces estás preparado para recibir esa valiosa y poderosa semilla.

Por otro lado, analicemos un momento lo que sucede con la siembra y la cosecha de una semilla. ¿Se ha tomado usted el tiempo para considerar que indiscutiblemente usted y yo SIEMPRE vamos a recibir más cosecha  que aquello que utilizamos para sembra? Por ejemplo, ¿cuántas semillas necesita usted para sembrar un árbol de naranjas? Dos o tres a lo mucho. Pero una vez que ese árbol empieza a dar fruto, ¿cuántas naranjas va usted a cosechar y cuantas semillas traerá cada uno de esos frutos recolectados? SIEMPRE vamos a recibir más cosecha, para bien o para mal eso va a ser determinado por la semilla que estés utilizando.

La voluntad de Dios es que nosotros estemos listos para recibir su semilla (la palabra), en nuestros corazones y por eso deja plasmada en la escritura la parábola sobre el sembrador, en la cual podemos diferenciar cuatro tipos diferentes de campos (de oyentes de la palabra):

Marcos 4:13-20

  • El campo (oyente) distraído:

 Marcos 4:15

 Estos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquéllos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.

  • El campo (oyente) sin convicciones:

Marcos 4:16-17

Y de igual manera, éstos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella.

  • El campo (oyente) sin compromiso:

Marcos 4:18-19

Otros son aquéllos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril.

  • El campo (oyente) comprometido:

Marcos 4:20

Y otros son aquéllos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.

Hoy en día podemos ver tristemente la falta de compromiso que existe entre algunas personas con Dios. Hoy los lugares de entretenimiento se encuentran llenos y abarrotados de personas que buscan placer, mientras que en la mayoría de iglesias vemos cientos de lugares vacíos.

CONCLUSIÓN:

La parábola del sembrador nos muestra como la semilla fue sembrada en todos los campos, la diferencia la hizo, el estado en que se encontraba cada uno de ellos. La pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo esta mi campo? ¿Está preparado para recibir la semilla que El Señor quiere depositar en mí?

Ezequiel 33,30-33

“Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: ‘Vengan ahora, y oigan cual es la palabra que viene del Señor.’ Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo Mío, oyen tus palabras y no las cumplen sino que siguen los deseos sensuales expresados por su boca, y sus corazones andan tras sus ganancias. Y tú eres para ellos como la canción de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica. Y cuando esto suceda, como ciertamente sucederá, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.”