Somos una iglesia obediente, que hace discípulos transformados por el Espíritu Santo y la Palabra.

Esta declaración fue una confirmación de un estilo de trabajo establecido durante años de servicio a Dios. Está impregnada del carácter de un grupo de pastores que han decidido vivir ellos mismos lo que predican poniendo siempre a Jesús como el ejemplo vivo a seguir.

Actualmente la gente desea vivir según lo que le parece, la sociedad promueve el libertinaje, algunas personas buscan las iglesias como un lugar para desahogar su conciencia de pecado, pero vivir en obediencia a Dios es un reto que implica un mayor compromiso.

La Biblia enseña:

Mat 16:24 Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.

Cuando el profeta Samuel confrontó al Rey Saúl sobre la razón que lo había movido a ofrecer sacrificios a Dios, cuando esta labor no le estaba permitida sino únicamente al sacerdote, este se justificó a sí mismo diciendo que el temor al pueblo lo había hecho tomar tal decisión.

La respuesta del profeta Samuel fue enfática:

"¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey." NVI

Esta base Bíblica nos mueve hoy día para enfatizar que somos una iglesia Obediente, Dios se agrada en un pueblo que le obedece. Vivimos obedeciendo su Palabra bendita, sabemos que como personas tenemos muchos defectos y somos pecadores como cualquier otra persona. La diferencia que queremos hacer es que al ser confrontados por el Espíritu Santo tengamos un corazón arrepentido, sensible y abierto para aceptar nuestra falta y pedir perdón de nuestros pecados.